Calificación a los árbitros en la jornada 15

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Árbitraje jornada 15, Chiquimarco
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Por: Joel Márquez

Twitter: @JoelDeAMarquez

Decretado prácticamente el  descenso del Atlante en la jornada 15, ahora Cancún que vivió esa corta experiencia de ser plaza de Primera División. Para este encuentro un árbitro que a lo largo de las semanas ha sido seriamente criticado, un  Fernando Guerrero errático desde el principio luego de anular el primer gol de Santos, por un fuera de lugar que no tuvo una excelente actuación ya que en los primeros minutos del partido anuló un gol a Santos por o supuesto fuera de lugar, marcado por su asistente dos Juan Carlos Salinas, offside que no había forma de marcarlo, Quintero arranca en legítima posición, muy detrás del balón. Luego Guerrero decide no marcar un penal para los potros “compensación de errores” o mejor dicho desconocimiento del  reglamento.

Árbitraje de la Jornada 15

Un árbitro saca partidos, como se dice en “el argot”  arbitral cuando se busca no aplicar debidamente las reglas para evitar comprometerse demasiado con el resultado del partido. De ahí que este señor, siempre recibe malas calificaciones por su trabajo. El árbitro es el encargado de impartir justicia en la cancha, no el responsable de las acciones; para eso están los jugadores quienes dan el manejo de las jugadas, el ritmo y el espectáculo, el de negro no debería ser la figura o el villano.

Quien nos deja un sin sabor es César Ramos, quien el torneo pasado fue el mejor silbante,  ahora es uno más de los nazarenos, fue quien  llevó el juego Veracruz vs Pumas. Es obvio que algo le dijeron o algo pasó  dentro de la Comisión y él, ni la mitad de sus inicios que lo perfilaba a ser una promesa del arbitraje mexicano. No expulsa  a Jehú Chiapas en violenta entrada, con fuerza y excesiva que era de tarjeta roja y luego le pasa factura al «Pikolín I» en una acción que sólo era falta y le muestra la segunda tarjeta amarilla que se convirtió en roja. Volvemos al tema de compensar jugadas, o calificar erradamente las mismas. Esperemos retome el nivel con el que lo conocimos, es un buen árbitro, pero si se deja ir con las malas enseñanzas lo perderemos como a muchos.

Inicio muy bien, marcando, decidiendo acertadamente fue Fabricio Morales en  el partido entre Guadalajara y Monarcas. No concediendo penal  una a Morelia, cuando Egidio Arévalo intenta hacer control del esférico y éste accidentalmente le rebota en la mano. Y la segunda de chivas en la que Bravo se tira un clavado en el área chica y con temple no marcó el penal. Y después en el segundo tiempo la feria de errores, no marca penal dentro del área de Monarcas por un empujón evidente con ambas manos sobre la espalda de Carlos Fierro  afectando el resultado y pudiendo haber cambios en la tabla general. Fabricio un juez severamente criticado, con la que pudo ser su gran noche, un error le echó a perder su actuación.

Pocos partidos, le han afectado a Miguel Ángel Flores que en Tigres–Xolos, con el peor arbitraje. Mostrar doce amarillas, y varias sin motivo. Y para coronar la cereza del pastel la expulsión de Jaime Ayoví, que fue derribado en el área,  era penal y el de negro  decide expulsarlo por simular una falta.

La ovación de pie, es para los árbitros Roberto García y Paul Delgadillo. El primero dirigió el juego Chiapas-Monterrey con gran categoría, mientras que el segundo hizo una muy buena actuación tras ser duramente criticado por su desempeño de entre semana en el juego de CONCACAF entre Cruz Azul vs Xolos y el caso Corona. Gran trabajo y sobre todo en una jugada dentro del área de los Diablos que todos pedían como penal en la segunda parte, cuando en una barrida el defensor choricero  se barre para jugar el balón de manera limpia ya que con el talón lo toca y frena así el ataque rival sin cometer falta alguna.

Por último el joven Santander en Querétaro-Atlas también hace un buen trabajo.

Ahora a esperar el cierre y empezar a apostar por los árbitros que pitarán la liguilla. Suerte para estas dos últimas jornadas donde por lo menos ya no existirá la presión de los juegos por el no descenso.